Tanto tiempo estubo dormido, que llegué a olvidarlo.
La felicidad, el amor, la amistad y todos los sentimientos buenos...
Como en un largo viaje. Como en una tarde de tormenta. Como si pudiera activar el interruptor y encender la luz.
Miientras el agua moja mis mejillas y empapa mis arapos. Solo el ruido de las gotas y el chof chof de mis botas.
Llegado el momento lo menos malo es el por qué. Y eso que inunda cada resquicio de tu cuerpo hasta asfixiarte por completo.
El monstruo sigue ahí, aunque haya estado en coma, aunque me haya olvidado de él. Es imposible sacarlo y seguir con vida.
El mono desnudo se hiergue a dos patas y abre la boca para recibir el don y la maldición.
Cada beso recuerda a las madres primitivas alimentando boca a boca a su retoño. El beso de la vida.
El simio poseido ahora camina erguido y desnudo y empieza a sentir frío.
Tras encender la luz los ojos se resienten y se contraen. Ahora siento la ira, el demonio, el don, el hombre dentro del mono. El don que hace hombre al primate, la maldición que combierte al simio en demonio, en creador maravilloso, pero sobre todo en el destructor definitivo.
El arma de destrucción masiva más poderosa. Cada humano la lleva encima de los hombros y grabada con fuego en su acido nucléico..
¿Deberíamos hacer guerra preventiva contra nosotros mismos?
¿Quién conoce a alguien o se conoce a sí mismo?
La envidia, el odio, el amor y la amabilidad. El altruismo y el egoismo... todas esas emociopnes estan en mí... el mago y el brujo.
¿Es tan insoportable para el hombre creer que tiene dones ilimitados, manos de dios, pero tiempo limitado por coordenadas animales?
Por eso necesitamos creer que viajaremos a un lugar donde dispondremos de más tiempo... ¿Pero acaso comprendemos algo el tiempo? ¿ O hay magnitudes que simplemente no caben dentro de nosotros?
Ese es el precio del don del mono, del demonio del hombre, del monstruo en mi interior.
Hoy no quiero morir, mañana el mundo seguirá igual sin mí.
Ningún mono es imprescindible, porque biológicamente cumplimos la misma función que los gusanos.
Los gusanos sin embargo no suelen preocuparse por la hora de su muerte.
Zebraman